◄ ¡ Hola ¡ Saludos desde MÉRIDA (España). Ciudad romana y Monumental. Si puede, no deje de visitarla. │◄ Hello! Greetings from MERIDA (Spain) Roman and Monumental City. If it can, it does not let visit it │◄ Bonjour ! Salutations de la ville romaine et monumentale de MÉRIDA (Espagne). Si elle peut, elle ne laisse pas la visite il. │◄ Hallo! Grüße MÉRIDA (Spanien) von der römischen und hervorragenden Stadt. Wenn sie kann, läßt sie nicht Besuch es. │◄ Ciao! Saluti dalla città romana e Monumental de MERIDA (Spagna). Se può, non lascia la chiamata esso. │◄ Hello! Cumprimentos da cidade Roman e Monumental de MERIDA (Spain). Se puder, não deixa a visita ele.

España arrasa a Rusia

•   Portada   •


image 

 Porvenrir de amarillo.

España celebra el gol de Silva. (AFP) 

España celebra el gol de Silva. (AFP)

GOLEADA Y BAILE A RUSIA POR 3-0

España se da a la fiesta antes de la final

Inolvidable. España se plantó 24 años después en una final de la Eurocopa por una puerta que no puede ser más grande ni más bonita. Su memorable segunda parte ante Rusia, un ejercicio de maravilloso toque y desmarque, dinamismo y llegada fue una manera de anunciar su favoritismo al mundo. La sensación rusa de Arshavin y Pavlyuchenko quedó reducida a escombros ante la lección de fútbol combinativo de los Senna, Iniesta, Silva, Cesc y compañía. Alemania tiene muchos motivos de preocupación. [Narración] [Vea los goles]

España planteó el partido según su libreto de toque ante un enemigo con menos encarnadura y acero que Italia. El pulso no arrancó como el coser y cantar de la primera fase... pero ese seguía siendo el plan y así se demostró en 45 minutos finales de embrujo total. Otra vez Senna plantó su campamento en el mediocampo, supremo al corte y en la salida de la pelota junto su gran socio: Xavi. España manejó los tiempos e impidió que Arshavin, la mayor amenaza disuasoria de Hiddink, entrase en contacto con el balón. El 10 terminó anestesiado por la pinza Senna, Puyol y Marchena en una perfecta vigilancia zonal y España dándose a un verdadera juerga de fútbol que cuesta trabajo recordar.

El contado peligro ruso de los primeros 45 minutos tuvo más que ver con la movilidad de Pavlyukhenko, un delantero con clase que sabe buscarse la vida por todo el frente de ataque. España administró paciencia y Torres mucha movilidad. Las mejores ocasiones se repartieron entre ambos bandos en unos primeros 45 minutos más de tanteo. Un par de disparos de Villa, otros que Torres no controló bien y una rosca de Pavlyuchenko seguida de un cabezazo en el que pilló la espalda a Marchena en el único error que cometió en otra actuación impecable, imperial.

Ramos -ahora sí, ese impecable elemento del Madrid- sujetó con anticipación y velocidad a Zhirkov, un ciclón por su costado frente a los holandeses. Perfecto el libreto básico de control de los tiempos. España nunca permitió que se descontrolase el pulos, nunca entró en un intercambio de golpes porque Luis sabía que eso no convenía. Ni la lesión de Villa, que obligó a dejar a Torres más solitario arriba, pudo desactivar el vendaval español que quedaba por venir. Cesc es y está para otras cosas, maravillosas como se vieron, aunque también se desató por completo el descaro y la invención de Silva e Iniesta, que crecieron 10 cuerpos en la segunda mitad. Insuperables.

La segunda mitad arrancó con el gol de España en una perfecta llegada de Iniesta por la izquierda tras un invento de Xavi. Y a partir ahí, se desencadenó la fiebre, el verdadero calibre español en unos minutos de gusto y autoridad, de pura exhibición en la Europa futbolística. Con Rusia en el purgatorio, llegó otra maravillosa invención de Silva por la izquierda que una rosca mordida de Torres echó a perder. España carburaba: mandaba en el campo y en el marcador, se veía en la final por juego, por calidad, por ambición... Lanzados. Con Rusia en la UCI, España diseñó a su antojo unas cuantas llegadas de ensueño por obra y gracia de Iniest y Cesc que no terminaron en gol por arte de birlibirloque.

Fueron minutos de invención, febriles, pero también de pleno dominio y autoridad en un situación ventajosa. Al final, España terminó por destilar una orgía de fútbol total. Porque Iniesta y Cesc, generación que no entiende ni de complejos ni de victimismos, se sintieron grandes y empezaron a repartir regalos a los demás. A Hiddink no le cabía la camisa en el cuerpo y Arshavin seguía sin aparecer, maltratado por el toque español. Tras la primera crecida, Aragonés metió más potencia y control con Xabi Alonso por Xavi. Y lo mejor, Rusia siguió a oscuras, tentada incluso del juego duro porque era incapaz de resistir.

Y más con la jugada del segundo gol en una maravillosa arrancada por la derecha que desarboló en pleno a la defensa rusa. El pase de Cesc al primer toque tuvo una precisa continuación en la vaselina de Güiza. Jugada de orfebrería. A partir de ahí, más arte y embrujo en un carrusel de llegadas que culminaron el un antológico tercer gol de Silva.

 

[Fuente: elmundo.es]

Compartir

0 comentarios: