◄ ¡ Hola ¡ Saludos desde MÉRIDA (España). Ciudad romana y Monumental. Si puede, no deje de visitarla. │◄ Hello! Greetings from MERIDA (Spain) Roman and Monumental City. If it can, it does not let visit it │◄ Bonjour ! Salutations de la ville romaine et monumentale de MÉRIDA (Espagne). Si elle peut, elle ne laisse pas la visite il. │◄ Hallo! Grüße MÉRIDA (Spanien) von der römischen und hervorragenden Stadt. Wenn sie kann, läßt sie nicht Besuch es. │◄ Ciao! Saluti dalla città romana e Monumental de MERIDA (Spagna). Se può, non lascia la chiamata esso. │◄ Hello! Cumprimentos da cidade Roman e Monumental de MERIDA (Spain). Se puder, não deixa a visita ele.

Biografía.-


♦ Hijo de un rico comerciante, a los 20 años se alistó como soldado, pero pronto dejó la carrera militar. Tras recibir, al parecer, un mensaje divino consagró su vida a la pobreza evangélica. Fundador de la orden franciscana, se le atribuyeron milagros y la facultad de hablar con los animales..

► San Francisco de Asís, el iniciador de la tradición belenística .

Fue el gran agitador de la vida religiosa en el siglo XIII. Su aparición en la Historia supuso para los católicos nuevos vientos, insuflados por la tolerancia, pobreza y solidaridad, virtudes que preconizaba este santo pródigo en milagros y conversaciones con sus hermanos del reino animal. El fundador de la orden franciscana vino al mundo en 1182 en la ciudad italiana de Asís (Umbría). Sus padres, Pica y Pedro Bernardone, formaban parte de la acomodada burguesía local y comerciaban, entre otros productos, con manufacturas textiles que solían vender en Francia. Durante su infancia y juventud, el futuro santo apenas recibió instrucción académica, acaso más pendiente, dada su holgada posición económica, en ocupar su tiempo con entretenimientos propios de una vida extravagante y disipada. A los 20 años se alistó como soldado de su ciudad para combatir a los enemigos de la vecina Perugia. Precisamente, en este conflicto fue hecho prisionero y permaneció un año recluido en la cárcel, de la que salió dispuesto a seguir con su incipiente carrera militar, esta vez con sus objetivos fijados en las luchas que se daban por el reino de Nápoles. Sin embargo, una vez iniciada la marcha cayó gravemente enfermo en la ciudad de Espoleto, lugar en el que recibió –mediante un supuesto sueño llegado del cielo– el mensaje de servir al amo y no al siervo. Esta voz divina cambió drásticamente su existencia, ya que desde entonces decidió encomendar sus actos a Dios. Regresó a su localidad natal y decidió ceder todos sus bienes a los más necesitados con el consiguiente enojo de su padre, el cual terminó por desheredarle. Esta circunstancia vino a reafirmar la voluntad de Francisco. Tras recibir nuevas frases celestiales, se aplicó a la tarea de reconstruir algunas iglesias de Asís, como la de San Damián, San Pedro o la pequeña capilla de Porciúncula. Precisamente, en esta última se instaló para generar un auténtico foco de bondad y ejemplo en el que pronto algunos de sus conciudadanos se implicaron, con lo que el solitario predicador recibió de buen grado la compañía de 11 primigenios hermanos en la fe. En 1210, la pequeña comunidad [los Frailes Menores] estableció su primera reglamentación, que fue aprobada por el papa Inocencio III y que consistía básicamente en vivir entregados a la pobreza, a la oración y a la fraternidad. Casi de inmediato, las acciones emprendidas por los franciscanos recorrieron la región de Umbría y se hicieron célebres determinados capítulos en los que se atribuyeron al fundador los dones del vaticinio o el milagro entre los menesterosos. Según se cuenta, jamás quiso recibir el sacerdocio, admitiendo sólo ser diácono. Además, muchos llegaron a pensar que tenía la facultad de hablar con los animales, a los que él denominaba hermanos. Así, son famosas sus conversaciones con conejos, lobos y golondrinas... En 1212 se le unió la futura santa Clara, una joven que quedó prendada por una prédica de Francisco. Éste consiguió que ella y un grupo de muchachas entusiastas se estableciesen en la iglesia de San Damián, donde se creó la orden de Las Clarisas, una eficaz fuerza femenina del movimiento franciscano. Siete años más tarde cumplió su deseo de viajar a Tierra Santa. Desembarcó en Damieta (Egipto), donde los cruzados intentaban a duras penas sojuzgar el ánimo de Malek-al-Kamil, el sultán otomano con quien Francisco se entrevistó en persona en el afán de convertirle a la fe de Cristo. No lo consiguió, aunque el musulmán llegó a decir: «Si todos los cristianos fueran como él, entonces valdría la pena ser cristiano». Después de un peregrinaje por los lugares que pisó el Mesías, retornó a su tierra para asumir una correcta orientación de la orden franciscana, cada vez más popular y con más seguidores. En ese tiempo, los Frailes Menores siguieron apostando por el fomento de la caridad y la difusión del verdadero legado de Jesús, mientras se creaba una nueva orden llamada de Los Terciarios. En la Navidad de 1223 se encontraba en Grecehio (Italia), y fue allí donde decidió escenificar, por primera vez en la Historia, la natividad del Señor con figurillas que representasen la Sagrada Familia, escoltada por el buey y el asno. Meses más tarde, Francisco de Asís recibió de forma dolorosa los estigmas en sus manos, pies y costado, por lo que se le considera el primer humano que padeció las heridas de Cristo en la Tierra. Sus dos últimos años de vida fueron de una agonía terrible por los grandes estragos que había soportado su cuerpo. Falleció el 3 de octubre de 1226, siendo canonizado sólo dos años más tarde. En 1980 Juan Pablo II le proclamó patrono de los ecologistas. .

[Fuente: Juan Antonio Cebrián] Divúlgalo

0 comentarios: