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Edmund Hillary


   Biografías  

 

 

*Montañero, 89 años. Nació al sur de Auckland, Nueva Zelanda, y se convirtió en leyenda en 1953, cuando, junto a Tensing Norkay, logró alcanzar la cima del Everest, el techo del mundo (8.850 metros). Después protagonizó muchas otras hazañas como alpinista. También será recordado por ser un gran defensor de los «sherpas». 

PIONERO EN TOCAR LA CIMA DEL MUNDO
 
{20-VII-1919 10-I-2008}

Fue el primero en alcanzar la cima del monte Everest en unión del sherpa Tensing Norkay en mayo de 1953. Le conocí personalmente en la primavera de 1992, cuando me dirigía a escalar el Chomolugma, que el mundo se empeñó en denominar Everest. Estaba como era muy frecuente en Kunde, la pequeña población sherpa próxima a Nanche Bazar, en donde había fundado una escuela y un dispensario para los niños. Conversamos brevemente por culpa de mi torpe inglés. Me estrechó la mano con fuerza, mirándome a los ojos desde la atalaya de su estatura, que expresaba sencillez y bondad, trasmitiéndome sus recuerdos para su gran amigo de España, el doctor Pujante, de Barcelona, uno de los alpinistas que distinguen al alpinismo español por el mundo.

Nació Hillary en 1919, en Nueva Zelanda. Apicultor de profesión, se aficionó de muy joven al alpinismo que practicaba en las espléndidas montañas de su país, participando en diversas expediciones inglesas al Himalaya del Garwal, y otra al Cho Oyu y al mismo Everest en 1952, dirigida por Eric Shipton.

Hillary fue un hombre afortunado en la vida, llegando a ser considerado como uno de los más grandes personajes de la exploración mundial, gracias a haber formado parte de la expedición inglesa al Everest de 1953. En ella concurrieron dos factores esenciales para la vida de Hillary, la primera que figurara como sirdar (jefe de sherpas) Tensing Norkay, el mejor conocedor del Everest, y que la expedición estuviera bajo el mandato del coronel Hunt, un gran estratega y organizador que supo prevenir con inteligencia todas las circunstancias expedicionarias. Ambas personas fueron por sus singularidades y características, definitivas, a mi juicio, para que Hillary pudiera alcanzar la cima de la montaña más alta de la Tierra.

Los alpinistas Tom Bourdillon y Charles Evans, ambos ingleses, eran las figuras de aquella expedición, que por su prestigio y experiencia tenían que llegar a la cumbre. Pero ambos, a pesar de que fueron los primeros en alcanzar la cima sur, no tuvieron fuerzas o ánimo para continuar hasta el final y desistieron. No obstante, Evans fue el primero en llegar el año siguiente a la cima del Kangchejunga, una de las más grandes y difíciles montañas del Himalaya. El coronel Hunt decidió, como último recurso y antes de que la expedición fracasara en su objetivo, que dos de los componentes de la expedición que se encontraban en las mejores condiciones físicas –y que aun no siendo ingleses de origen (Hillary era neozelandés y, por lo tanto, un británico de las colonias y Tensing estaba domiciliado en Sikkin)–, intentaran llegar hasta la cumbre.

A mi juicio, formar equipo con Tensing fue una oportunidad única para Hillary. Tensing era el hombre que más experiencia tenía en el Everest y el que más alto había llegado. Además, Tensing era hombre de profundas creencias, y el Chomolugma, como siempre le llamaron los sherpas y tibetanos al Everest, era para él un ejercicio sagrado. De esa experiencia y de esa motivación religiosa se benefició Hillary formando equipo con Tensing, a quien en esa época llamaban «tres pulmones» por su gran adaptación a la altitud.

Tensing, a mi juicio, fue el hombre fundamental y Edmund Hillary el hombre fuerte y resistente que le acompañó hasta la misma cima.

«Mientras hacía escalones con mis botas en la nieve pensaba confusamente en cuánto tiempo podríamos resistir aquel esfuerzo, que se estaba convirtiendo en una terrible lucha. Entonces me di cuenta de que la arista se interrumpía y muy abajo se veía el collado norte y el glaciar de Rongbuk. ¡Estábamos en la cima!», aseguró Hillary.

Allí estuvo el origen de las discusiones: ¿quién pisó antes la cima del Everest, Tensing o Hillary?

Secreto que ninguno de los dos nunca aclaró, diciendo que ambos habían llegado juntos como componentes de un mismo equipo. El que posteriormente se denominara «Escalón Hillary», a un resalte vertical de nieve y de hielo prólogo de la cumbre, no aporta ningún dato que dejara constancia de que fuera Hillary quien lo pasara en cabeza de cordada, es decir, delante de Tensing. Ambos fueron los afortunados que pudieron vivir la mayor gloria de la última gran exploración de la Tierra.

Como siempre ocurre en la vida, quedaban atrás otros personajes memorables que hicieron posible el triunfo de Tensing y de Hillary. Me refiero a alguno de sus predecesores, como el coronel Norton, que alcanzó en 1922 los 8.500 metros, sin oxígeno, por la vertiente norte; a Mallory y a su compañero Irving, que desaparecieron camino de la cima en 1924, a quiénes tras su misteriosa muerte la Historia les ha recompensado repitiendo una y otra vez la fascinación de su aventura.

Pero no sería justo olvidar a Eric Shipton, el gran explorador de las montañas del mundo que descubrió la ruta de Khumbu al Everest en 1950; ni a Tilman, ni al escalador suizo Raymond Lambert –que estuvo junto a Tensing muy próximo a la cumbre en el otoño de 1952– y que fueron quiénes abrieron la vía por la difícil cascada de hielo, por el valle del Silencio y la pared del Lhotse hasta el collado Sur, en donde su pasaje más delicado se llama, precisamente, la «franja de los ginebrinos».

Hillary y su compañero (Tensing era la séptima vez que intentaba el Everest) derrocharon una admirable tenacidad y una fe excepcional, llegando a la cima de la Tierra. Una gloria justa y grandiosa que les acompañó desde que bajaron del Everest, trasformados ya en héroes universales. La Corona inglesa, siempre preocupada en elevar la dignidad de sus exploradores, nombró Sir a Edmund Hillary y al coronel Hunt, pero no ennobleció al humilde y sencillo Tensing Norkay, que estaba en aquella expedición como servidor del resto de los expedicionarios. Hillary fue designado a partir de aquel triunfo jefe de la expedición a la Antártida, que con tractores atravesó el continente con motivo del Año Geofísico Internacional (1957) en unión del explorador polar Vivian Fuch. Dirigió también la expedición que buscó al Yeti en 1954 por el Himalaya del Nepal, patrocinada por el periódico Daily Mail que no obtuvo resultados positivos.

Fue director de expediciones al Himalaya en los años 1961, 1963 y 1964, entre ellas, la que escaló el Ama Dablam, una montaña en la región del Everest que a pesar de su modesta altura de 6.800 metros, su silueta la convierte en una de las más valoradas. Hillary fue jefe de expedición, pero no alcanzó su cumbre, a la que estimó mucho más difícil que el mismo Everest, aportando a la misma su prestigio como explorador y reconociendo siempre con humildad no ser un escalador de dificultad.

Edmund Hillary no olvidó nunca al pueblo sherpa, y agradeciendo posiblemente su providencial unión a Tensing Norkay en la ascensión del Chomolugma, dedicó toda su vida –su verdadera ocupación– a la benemérita labor de crear dispensarios y escuelas en su país, siendo siempre un personaje discreto, bondadoso y humilde, que saludaba a todos con afecto y atención, fueran altos cargos o modestos porteadores. Esa característica de gran humanidad, junto a su extraordinario éxito en la providencial escalada del Everest, fueron lo más destacado de este grandioso personaje que este año pasó al mito del Más Allá, ese ámbito superior, invisible y desconocido del que Rilke tanto imaginó.

Fuente: elmundo.es│Por César Pérez de Tudela

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