◄ ¡ Hola ¡ Saludos desde MÉRIDA (España). Ciudad romana y Monumental. Si puede, no deje de visitarla. │◄ Hello! Greetings from MERIDA (Spain) Roman and Monumental City. If it can, it does not let visit it │◄ Bonjour ! Salutations de la ville romaine et monumentale de MÉRIDA (Espagne). Si elle peut, elle ne laisse pas la visite il. │◄ Hallo! Grüße MÉRIDA (Spanien) von der römischen und hervorragenden Stadt. Wenn sie kann, läßt sie nicht Besuch es. │◄ Ciao! Saluti dalla città romana e Monumental de MERIDA (Spagna). Se può, non lascia la chiamata esso. │◄ Hello! Cumprimentos da cidade Roman e Monumental de MERIDA (Spain). Se puder, não deixa a visita ele.

Biografía.- César Bogia

• BIOGRAFÍAS


♦ Segundo hijo de Rodrigo Borgia, futuro papa Alejandro VI. Por su condición de segundón, se vio relegado a las cuestiones religiosas. Tras la extraña muerte –muchos le involucraron en ella– de su hermano mayor, asumió las funciones políticas y militares reservadas al primogénito..

► César Borgia,el príncipe moderno y cruel de la Italia del Renacimiento.

■ Fue paradigma de un tiempo impregnado de belleza, guerra y veneno. Su padre, el pontífice español Alejandro VI, vio en él reflejadas las necesarias virtudes para implantar su estirpe en Italia, asumiendo la corona de un hipotético reino independiente que unificase la península italiana ante sus numerosos enemigos. El más célebre de los Borgia vino al mundo el ?4 de septiembre de ?475, en el convento romano de Subiaco. Era el segundo filogenético del, por entonces, vicecanciller vaticano, Rodrigo Borgia, y de la amante oficial de éste, la hermosa Vanozza Catanei. Tras el nacimiento del pequeño, muchos intuyeron su renombrado destino, incluido el astrólogo Lorenzo Behaim, quien mediante carta astral dijo lo siguiente acerca de César: «Tendrás una existencia fulgurante, una vida de conquistas y de gloria, el ascenso irresistible a una potencia soberana, pero asimismo, la caída, el exilio y una muerte violenta como epílogo». En cuanto a su educación, cabe comentar que al encontrarse su hermano mayor Juan, tal y como rezaba la costumbre, designado para asumir misiones políticas y militares, él quedó relegado, muy a su pesar, a las cuestiones eclesiásticas. Con sólo 6 años fue nombrado canónigo de la catedral de Valencia, archidiácono de Xátiva y protonotario apostólico, dignidades que se unieron a otras posteriores. En su adolescencia fue inscrito en la acreditada Universidad de Perugia, donde cursó Derecho Canónico. En ?49? era ordenado obispo de Pamplona, justo al tiempo de ingresar en la Universidad de Pisa para completar sus estudios teológicos. En estos años de juventud, el heredero Borgia vivió como un gran príncipe renacentista, rodeado por decenas de cortesanos partícipes de sus excéntricos desmanes. El joven llamaba poderosamente la atención, su magnetismo personal quedaba reforzado por una imponente presencia física, ornamentada por cabellos castaños, tez morena y unos profundos ojos oscuros. En 1492 Rodrigo Borgia alcanzaba el solio pontificio bajo el nombre de Alejandro VI, y el acostumbrado nepotismo que rodeaba a los papas de esa época hizo acto de presencia para ensalzar el creciente currículo de sus hijos, sobre todo el de Juan. Éste ostentaba ya el título de duque de Gandía y añadió el de gonfalonero (comandante en jefe) de las tropas vaticanas. Por su parte César obtuvo el capelo cardenalicio. Esta situación quedaría trastocada con la enigmática muerte, en ?497, de Juan Borgia. Así, los enemigos del clan valenciano no repararon en habladurías a la hora de involucrar en el presunto asesinato de Juan a su propio hermano. Éste, beneficiado por dicha circunstancia, abandonó el cardenalato para abrazar con fuerza su nueva situación como cabeza visible de los ejércitos pontificios. En ?498 viajó a Francia para consolidar una alianza con Luis XII. En el país galo recibió el título de duque de Valentinois (que los italianos transformaron en Valentino) y se casó con la noble navarra Carlota d’Albret, con la que tuvo a Luisa, su única hija reconocida. A su regreso a Italia, se convirtió en el brazo fuerte de su padre con la difícil tarea de conquistar la Romaña, una región estratégica situada en el centro de Italia y motivo de secreta ambición para Alejandro VI, quien anhelaba fundar un Estado independiente en el que se implantase su dinastía familiar. En este tiempo de campañas guerreras y conjuras a cargo de las familias rivales, César Borgia fue modelo de gobernante europeo, promulgando leyes en sus nuevos territorios conquistados e impartiendo justicia a sus súbditos, mientras contrataba los servicios de insignes sabios del momento, como Leonardo da Vinci. Pero tampoco reparó en crueldad, ejecutó a cuantos enemigos consideró oportuno, incluido, al parecer, su cuñado Alfonso de Aragón, segundo marido de su hermana Lucrecia. No obstante, en agosto de ?503 cambió su buena estrella, y el duque Valentino fue presuntamente envenenado junto a su padre. Alejandro VI no superó los rigores del veneno. César, a pesar de la sífilis que le acompañaba desde hacía tiempo, sí pudo sobreponerse. Sin embargo, al no gozar de la protección del nuevo pontífice Julio II, el bravo militar acabó presa de sus enconados adversarios. Éstos le encerraron en prisiones de Italia y España de las que siempre logró escapar para, finalmente, refugiarse en el reino de Navarra. Allí murió en ?507, combatiendo durante el sitio a la ciudad de Viana, lugar donde reposan sus restos en la actualidad. Años más tarde, su gran amigo Nicolás Maquiavelo le tomó como referencia clave, junto a Fernando II de Aragón, para confeccionar «El príncipe», auténtico manual de la edad moderna para los gobernantes que quisiesen preconizar la razón de Estado como fórmula de poder.

Divúlgalo

0 comentarios: