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El Asno y las Ranas


       Poemas      

 

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■  El asno y las ranas.

Muy cargado de leña un burro viejo,

triste armazón de huesos y pellejo,

pensativo, según lo cabizbajo,

caminaba llevando con trabajo

su débil fuerza la pesada carga.

El paso tardo, la carrera larga;

todo, al fin, contra el mísero se empeña,

el camino, los años y la leña.

Entra en una laguna el desdichado,

queda profundamente empantanado.

Viéndose de aquel modo,

cubierto de agua y lodo,

trocando lo sufrido en impaciente,

contra el destino dijo neciamente

expresiones ajenas de sus canas;

mas las vecinas ranas

al oír sus lamentos y quejidos,

las unas se tapaban los oídos,

las otras, que prudentes lo escuchaban,

reprendíanle así y aconsejaban:

«Aprenda el mal jumento

a tener sufrimiento;

que entre las que habitamos la laguna

ha de encontrar lección muy oportuna.

Por Júpiter estamos condenadas

a vivir sin remedio encenagadas

en agua detenida, lodo espeso,

y a más de todo eso

aquí perpetuamente nos encierra,

sin esperanza de correr la tierra,

cruzar el anchuroso mar profundo,

ni aún saber lo que pasa por el mundo.

Mas llevamos a bien nuestro destino;

y así nos premia Júpiter divino,

repartiendo entre todas cada día

la salud, el sustento y alegría.»

 

Es de suma importancia

tener en los trabajos tolerancia;

pues la impaciencia en la contraria suerte

es un mal más amargo que la muerte.

Samaniego

Fuente: Mis recopilaciones

Imagen: Tebytib

Navidad


Poema.

Algo va a suceder, ya se presiente.

Los pueblos y ciudades se engalanan,

en comprar y comprar todos se afanan,

esperanza se palpa en el ambiente.

El deseo de paz se hace presente;

alegrías del corazón emanan…,

¡Que nace el Niño Dios en evidente!

¡Que bien sentimos cuando en ti creemos!

¿Por queé hemos de caer en lo peor,

que en tantas ocasiones te olvidemos?

Que el sonar la trompeta, ¡oh Redentor!,

oiga yo mi nombre; allí estaremos.

¡Que misterio entrañable eres, Señor!.

Fuente: Aapito Ayllón Sanz. 

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Asno y cochino


► El asno y el cochino.

 

Envidiando la suerte del Cochino,

un Asno maldeca su destino.

"Yo, decía, trabajo y como paja;

 

El come harina, berza, y no trabaja:

a mí me dan de palos cada día;

a él le rascan y halagan a porfía."

 

Así se lamentaba de su suerte;

pero luego que advierte

que a la pocilga alguna gente avanza

en guisa de matanza,

armada de cuchillo y de caldera,

y que con maña fiera

dan al gordo Cochino fin sangriento,

dijo entre sí el jumento:

 

Si en esto para el ocio y los regalos,

al trabajo me atengo y a los palos.

 

Félix María Samaniego

Fuente: Mis recopilaciones. 

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Mi tierra


○ Poemas ○

Poema, Mi tierra.

Mi tierra tiene Marido,

tiene vid y tiene flores,

tiene hijos, tiene nietos,

tiene gozos y dolores.

Tiene mañanas de lluvia,

y tardes de brisa fresca

y noches de poesía

que hasta el sueño se despeja.

Noches de insomnio

y de sueño relajado,

sin pesadillas nocturnas

y sí de Paz y Regalo.

Mi tierra tiene Marido

y mis sueños tienen Brazos,

que me llevan y me traen

como los Brazos de un Padre.

Mi tierra tiene de todo,

ahora que cae la tarde:

tiene Paz, tiene Sosiego

y tiene calor de Madre.

Tiene Familia-Carisma,

tiene familia de sangre

tiene descanso, trabajo,

tiene Sol y tiene aire.

Mª del Carmen Recio, R.M.I.

Fuente: Mis recopilaciones.

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El Rosario

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El altar de la Virgen se ilumina

y ante él de hinojos la devota gente

su plegaria deshoja lentamente

en la inefable calma vespertina.

 

Rítmica, mansa la oración camina

con la dulce cadencia persistente

con que deshace el surtidos la fuente,

con que la brisa la hojarasca inclina.

 

Tú, que esta amable devoción supones

monótona y casada y no la rezas

porque siempre repite iguales sones,

tú no entiendes de amores y tristezas:

¿qué pobre se cansó de pedir limosna?

¿qué enamorado de decir ternezas.

 

Enrique Menéndez y Pelayo

Fuente:  Mis recopilaciones

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El parto de los montes

♦            Sección:   POEMAS           ♦

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E

l parto de los montes.

 

Con varios ademanes horrorosos
Los montes de parir dieron señales:
Consintieron los hombres temerosos
Ver nacer los abortos más fatales.
Después que con bramidos espantosos
Infundieron pavor a los mortales,
Estos montes, que al mundo estremecieron,
Un ratoncillo fue lo que parieron.
Hay autores que en voces misteriosas,
Estilo fanfarrón y campanudo
Nos anuncian ideas portentosas;
Pero suele a menudo
ser el gran parto de su pensamiento,
Después de tanto ruido, solo viento.

Samaniego

Fuente: Mis recopilaciones.

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El ciervo y los bueyes

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  


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E

l ciervo y los bueyes.

 

Con inminente riesgo de la vida

un ciervo se escapó de la batida,

y en la quinta cercana de repente

se metió en el establo incautamente.

Dícele un buey: «¿Ignoras, desdichado,

que aquí viven los hombres? ¡Ah cuitado!

Detente, y hallarás tanto reposo,

como perdiz en boca de raposo.»

El ciervo respondió: «Pero, no obstante,

dejadme descansar algún instante,

y en la ocasión primera

al bosque espeso emprendo mi carrera.»

Oculto en el ramaje permanece.

A la noche el boyero se aparece,

al ganado reparte el alimento,

nada divisa, sálese al momento.

El mayoral y los criados entran,

y tampoco lo encuentran.

Libre de aquel apuro,

el ciervo se contaba por seguro;

pero el buey, más anciano,

le dice: ¿Qué?, ¿te alegras tan temprano?

Si el amo llega lo perdiste todo;

yo le llamo Cien-ojos por apodo;

mas chitón, que ya viene.»

Entra Cien-ojos, todo lo previene;

a los rústicos dice: «No hay consuelo;

las colleras tiradas por el suelo,

limpió el pesebre, pero muy de paso;

el ramaje muy seco y más escaso:

Seor mayoral, ¿es éste buen gobierno?»

En esto mira al enramado cuerno

del triste ciervo; grita; acuden todos

contra el pobre animal de varios modos,

y a la rústica usanza

se celebró la fiesta de matanza.

   Esto quiere decir que el amo bueno

no se debe fiar del ojo ajeno.

 Samaniego

 Fuente: Mis recopilaciones.

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Orillas del Pueblo

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  


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O

rillas del Pueblo. 

 

Estas orillas calladas

y estas tardes de domingo,

floridas y perfumadas,

 

y estas paredes de piedra,

que guardan besos furtivos

ocultos entre la hiedra,

 

tienen con este silencio

un encanto delicioso

que pone fervor reverencio;

 

pues la paz de estos rincones

tiene empeñado un secreto

con un par de corazones.

 

Miguel Ángel Yatova (Valencia)

Fuente: Mis recopilaciones.

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El león y la rana

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  


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E

l león y la rana. 

Una lóbrega noche silenciosa

iba un león horroroso

con mesurado paso majestuoso

por una selva: oyó una voz ruidosa,

que con tono molesto y continuado

llamaba la atención y aun el cuidado

del reinante animal, que no sabía

de qué bestia feroz quizá saldría

aquella voz, que tanto más sonaba,

cuanto más en silencio todo estaba.

Su Majestad Leonesa

la selva toda registrar procura;

mas nada encuentra con la noche oscura,

hasta que pudo ver, ¡oh, qué sorpresa!,

que sale de un estanque a la mañana

la tal bestia feroz, y era una rana.

   Llamará la atención de mucha gente

el charlatán con su manía loca;

Mas, ¿qué logra, si al fin verá el prudente

que no es sino una rana, todo boca?

Samaniego

Fuente: Mis recopilaciones

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El Lobo y la cigüeña

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  


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E

l lobo y la cigüeña.

 

Sin duda alguna que se hubiera ahogado

un lobo con un hueso atragantado,

si a la sazón no pasa una cigüeña.

El paciente la ve, hácela seña;

llega, y ejecutiva,

con su pico, jeringa primitiva,

cual diestro cirujano,

hizo la operación y quedó sano.

Su salario pedía,

pero el ingrato lobo respondía:

«¿Tu salario? Pues, ¿qué más recompensa

y dejarte vivir para que cuentes

que pusiste tu vida entre mis dientes?»

Marchó por evitar una desdicha,

sin decir tus ni mus, la susodicha.

Haz bien, dice el proverbio castellano,

y no sepas a quien; pero es muy llano,

que no tiene razón ni por asomo:

es menester saber a quien y cómo.

El ejemplo siguiente

nos hará esta verdad más evidente.

Samaniego

[Fuente: Mis recopilaciones ]

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El calvo y la mosca

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  


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E

 

l calvo y la mosca.

 

Picaba impertinente

en la espaciosa calva de un anciano

una Mosca insolente.

Quiso matarla, levantó la mano,

tiró un cachete, pero fuese salva,

hiriendo el golpe la redonda calva.

Con risa desmedida

la Mosca prorrumpió: "Calvo maldito,

si quitarme la vida

intentaste por un leve delito,

¿A qué pena condenas a tu brazo,

bárbaro ejecutor de tal porrazo?"

"Al que obra con malicia,

le respondió el varón prudentemente,

rigorosa justicia

debe dar el castigo conveniente,

y es bien ejercitarse la clemencia

en el que peca por inadvertencia."

Sabe, Mosca villana,

que coteja el agravio recibido

la condición humana,

según la mano de donde ha venido";

Que el grado de la ofensa tanto asciende

cuanto sea más vil aquel que ofende.

• Félix María Samaniego

[Fuente: Mis recopilaciones ]

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Golpe de Estado en España de 1981

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  


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E

 l fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España, también conocido como 23-F, fue un intento de golpe de estado perpetrado por algunos mandos militares, siendo la parte más representativa el asalto al Congreso de los Diputados por un numeroso grupo de guardias civiles a cuyo mando se encontraba el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, durante la votación del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, de la UCD.

  

Estando todo el Gobierno

Haciendo la votación

Entró un civil con bigotes

…ozú, que mieo, chavó

¡ Que aquí no se mueva nadie ¡

Ni Gobierno ni oposición

Que se acabó el cachondeo

Porque ahora, mando yó.

…Y Felipe se meaba,

Y Carrillo se cagó….

Y Tejero por teléfono

llamaba a Milán del Bosch

¿Qué hacemos con éstos pollos?

¿los mandamos a prisión?

Y a Landelino Lavilla

Hasta diarrea le entró

Mientras tanto Sagaseta

Más blanco que un cazón

Se echaba polvos de talco

Pa secarse el pantalón

En ese momento Fraga

Papel higiénico pidió

Para limpiarse la mierda

Que le llega al corvejón

Y toito el Parlamento

Que és templo de la opinión

Echaba un pestazo a mierda

Que no lo aguantaba ni Dios.

… A ver dónde está Suarez

el guardia civil gritó

..Aqui estoy señor Tejero

Debajo de éste sillón

Cambiándome el calzoncillo

Que cacao lo tengo yó.

Entonces un guardia joven

Al Presidente sacó

Mientras Gutierrez Mellado

Entonaba el ¡ alirón ¡

¡ Tratarme bien a Suarez

Tan majo y tan guapetón

No romperle la corbata

Que el dia de San Valentin

Su mujer le regaló

Y se preguntaban los guardias

¿Qué hacemos con estos dos?

Y les contestaba Tejero

En plan un poco guasón…

…Darle dos hostias a Suarez

Que yo le daré a Mellado

Un puntapié y un capón

Y Tejero los cogió…

A los dos zarandeó

Y en esos mismos momentos

El Rey por televisión

De uniforme de gala

se dirigió a la nación

¡ A ver , ¿Dónde está Tejero

Que lo metan en prisión,

Que ya estoy hasta los huevos

De aguantar a ese Señor….

 

[Fuente: Texto,Wikipedia. Poesía, Archivos Fali ]

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Cordero y lobo

   ♦       Sección:   POEMAS       ♦  

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■ El cordero y el lobo. 

Uno de los corderos mamantones,

que para los glotones

se crían sin salir jamás al prado,

estando en la cabaña muy cerrado,

vio por una rendija de la puerta,

que el caballero lobo estaba alerta,

en silencio esperando astutamente

una calva ocasión de echarle el diente.

Mas él, que bien seguro se miraba,

así lo provocaba:

«Sepa usted, Seor Lobo, que estoy preso,

porque sabe el pastor que soy travieso;

mas si él no fuese bobo,

no habría ya en el mundo ningún lobo.

Pues yo corriendo libre por los cerros,

sin pastores, ni perros,

con sola mi pujanza, y valentía

contigo y con tu raza acabaría.-

Adiós, exclamó el lobo, mi esperanza

de regalar a mi vacía panza.

Cuando este miserable me provoca

es señal de que se halla de mi boca

tan libre como el cielo de ladrones.»

 

   Así son los cobardes fanfarrones,

que se hacen en los puestos ventajosos

más valentones, cuanto más medrosos.

 

 

 

[Fuente:  ]

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El zagal y las Ovejas

Poemas


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[Fuente:  www.sierramadrid.info]

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El asno sesudo

•   Poemas   •

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■ El asno sesudo.

 

Cierto burro pacía

en la fresca y hermosa pradería

con tanta paz como si aquella tierra

no fuese entonces teatro de la guerra.

 

Su dueño que con miedo lo guardaba,

de centinela en la ribera estaba.

Divisa al enemigo en la llanura;

baja, y al buen borrico le conjura

que huya precipitado.

 

El asno muy sesudo y reposado,

empieza a andar a paso perezoso.

Impaciente su dueño y temeroso

con el marcial ruido

de bélicas trompetas al oído,

le exhorta con fervor a la carrera.

 

«¡Yo correr!, dijo el asno, bueno fuera;

que llegue enhorabuena Marte fiero;

me rindo y él me lleva prisionero.

¿Servir aquí o allí no es todo uno?

¿Me pondrán dos albardas? No, ninguno.

 

Pues nada pierdo, nada me acobarda;

siempre seré un esclavo con albarda.»

No estuvo mas en sí, ni más entero

que el buen pollino Amyclas, el barquero,

cuando en su humilde choza le despierta

César, con sus soldados a la puerta,

para que a la Calabria los guiase.

 

¿Se podría encontrar quien no temblase

entre los poderosos

de insultos militares horrorosos

de la guerra enemiga?

 

No hay sino la pobreza que consiga

esta gran exención: de aquí le viene.

 

  Nada teme perder quien nada tiene.

F. M. Samaniego

 

[Fuente: Recopilaciones, Fali]

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El león y la zorra


•  Poemas  •


  

 

■ El león y la zorra.

 

Un león en otro tiempo poderoso,

ya viejo y achacoso,

en vano perseguía, hambriento y fiero,

al mamón becerrillo y al cordero,

que trepando por la áspera montaña,

huían libremente de su saña.

 

Afligido de la hambre a par de muerte

discurrió su remedio de esta suerte:

Hace correr la voz de que se hallaba

enfermo en su palacio, y deseaba

ser de los animales visitado.

 

Acudieron algunos de contado;

mas como el grave mal que lo postraba

era un hambre voraz, tan sólo usaba

la receta exquisita

de engullirse al Monsieur de la visita.

 

Acércase la zorra de callada,

y a la puerta asomada

atisba muy despacio

la entrada de aquel cóncavo palacio.

 

El León la divisó y en el momento

la dice: «Ven acá; pues que me siento

en el último instante de mi vida,

visítame como otros, mi querida.

 

¡Cómo otros! ¡Ah señor!, he conocido

que entraron, sí, pero que no han salido.

Mirad, mirad la huella,

bien claro lo dice ella;

y no es bien el entrar do no se sale.»

 

♦ Samaniego

 

  (Es muy importante  ser cauteloso).

 

[Fuente: Archivos Fali]

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El pájaro herido de una flecha


• Poemas •


 

 

■ El pájaro herido de una flecha.

 

Un pájaro inocente,

herido de una flecha

guarnecida de acero

y de plumas ligeras,

decía en su lenguaje

con amargas querellas:

 

Más crueles que fieras,

con nuestras propias alas,

que la Naturaleza

nos dio, sin otras armas

para propia defensa,

forjáis el instrumento

de la desdicha nuestra,

haciendo que inocentes

prestemos la materia.

 

Pero no, no es extraño,

que así bárbaros sean

aquellos que en su ruina

trabajan, y no cesan.

 

Los unos y otros fraguan

armas para la guerra,

y es dar contra sus vidas

plumas para las flechas.»

 
Samaniego
 

[Fuente: Archivos Fali]

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El Ciervo en la fuente


• Poemas •


 

 

EL CIERVO EN LA FUENTE.

 

Un Ciervo se miraba

en una hermosa cristalina Fuente;

placentero admiraba

los enramados cuernos de su frente,

pero al ver sus delgadas, largas piernas,

al alto cielo daba quejas tiernas.

 

"¡Oh dioses! ¿A qué intento,

a esta fábrica hermosa de cabeza

construir su cimiento

sin guardar proporción en la belleza?

¡Oh, qué pesar! ¡Oh, qué dolor profundo!

¡No haber gloria cumplida en este mundo!"

 

Hablando de esta suerte

el Ciervo, vio venir a un lebrel fiero.

Por evitar su muerte,

parte al espeso bosque muy ligero;

pero el cuerno retarda su salida,

con una y otra rama entretejida.

 

Mas libre del apuro

a duras penas, dijo con espanto:

"Si me veo seguro,

pese a mis cuernos, fue por correr tanto;

lleve el diablo lo hermoso de mis cuernos,

haga mis feos pies el cielo eternos."

 

Así frecuentemente

el hombre se deslumbra con lo hermoso;

elige lo aparente,

abrazando tal vez lo más dañoso;

pero escarmiente ahora en tal cabeza:

el útil bien es la mejor belleza.

Félix María Samaniego

 

[Fuente: Archivos Fali. Imágen de Internet]

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El gorrión y la liebre


• Biografía •


  

 

■ El gorrión y la liebre.

 

Un maldito gorrión así decía

a una liebre, que una águila oprimía:

«¡No eres tú tan ligera,

que si el perro te sigue en la carrera,

lo acarician y alaban como al cabo

acerque sus narices a tu rabo?

 

Pues empieza a correr, ¿qué te detiene?»

De este modo la insulta, cuando viene

el diestro gavilán y lo arrebata.

 

El preso chilla, el prendedor lo mata;

y la liebre exclamó: «Bien merecido.

 

¿Quién te mandó insultar al afligido,

y a más, a más meterte a consejero,

no sabiendo mirar por ti primero?»

Samaniego

 

[Fuente: Archivos Fali. Imágen de Internet]

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San Isidro labrador


• Poemas. •


   Imagen

 

■ San Isidro labrador.

Esta mañana temprano

al cielo quise mirar,

Ángeles vi preparados

para a la tierra bajar.

 

Con alas de plata y oro

azul era su manteo,

bajaban ya muy deprisa

para hacer el laboreo.

 

Con los bueyes y el arado

susurrando una canción,

el santo no se enteraba

porque estaba en oración.

 

El sol brillaba feliz,

cantaban las avecillas,

y los ángeles, contentos,

esparcían la semilla.

 

¡Oh San Isidro querido!,

que fuiste excelente varón,

protege todo los campos

y danos tu bendición.

 

Goya Saeta Burgos

 

 

[Fuente: Archivos Fali ]

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