De todo un poco, o mucho, según se estime. Apuntes, informática, actualidad, maqueta ferroviaria, modelismo, recopilaciones, frases, construcciones, biografías, curiosidades, experiencias, travesuras, relatos, etc.
Chaplin revistió la comedia humana de ironía y ternura, de ingenio y humanidad. Quién no tiene grabadas en su retina alguna de las imágenes de Charlot. Sus ojos desamparados con el Chico, la mirada de miedo con la perrita vagabunda Scraps de Vida de perro, como el dictador Hynkel sobre la máquina de Tiempos modernos o como payaso en Candilejas.
Un Charlot con los pies de pato. Sombrero, pantalones holgados, grandes zapatos y bastón. No existe una silueta más fácil de identificar: Charlot y unos andares de pato que sus zapatones desgastados exageraban hasta convertirlo en una caricatura de sí mismo. Ahorrador, el Charlie Chaplin de los primeros tiempos era tan pobre que siempre usaba el mismo traje en el escenario. Como estigmas que daban fe de sus primeros años difíciles, las suelas de sus zapatos conservan aún los agujeros que dejaron los patines que este vagabundo, poeta y, a veces, payaso triste, utilizó en su última película: Tiempos modernos.
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